Cuando estamos a punto de perder algo que nos parece bueno, o que queremos mucho, empezamos a contar: faltan tantos días para que esto acabe, decimos. Y lo mismo cuando nos encontramos ante una situación desagradable: empezamos a calcular lo que falta para el final. En cualquier caso, la aparición de los números es una mala señal.
Bernardo Atxaga. El hijo del acordeonista
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