divendres, 20 de febrer del 2009

El tatuaje

Llevabas un tatuaje en la barriga
con la frase siguiente: "La verdad
es inútil." De noche y con dos copas
de más, todo tatuaje tiene morbo,
y éste, además, tenía mucha miga.
Besé con avidez el aforismo,
y las letras se fueron diluyendo
en mi boca despacio, dulcemente,
como perlas disueltas en champán.

Luis Alberto de Cuenca. Vamos a ser felices y otros poemas de humor y deshumor.

dissabte, 14 de febrer del 2009

El desayuno


Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas.

Luis Alberto de Cuenca. Vamos a ser felices y otros poemas de humor y deshumor.

divendres, 13 de febrer del 2009

20 versiones


Ya son 20 versiones
de la misma historia
distinto principio y distinto final
versión extendida
la del director
la tuya y la mía
sé también la verdad.

Si te llamo no coges
si cojes te enfadas
meses sin volver a hablar
borrón y cuenta nueva
nos vemos las caras
en un nuevo abrazo.

A decir la verdad
nada más que la verdad
la verdad
toda la verdad
nada más que la verdad.

A ti te han vendido algo más
de lo que se suele comprar
nos vemos las caras
a ti te han contado algo más
de lo que se suele contar
nos vemos las caras.

A decir la verdad
nada más que la verdad
la verdad
toda la verdad
nada más que la verdad.

Lagartija Nick. El shock de Leia

dimecres, 4 de febrer del 2009

Tal vez amor

Abro el paraguas
y es un sol oscuro.
Mañana de San Juan.

El asfalto reluce como una lengua sucia

y las gotas de lluvia
suenan como mosquitos contra el cristal del coche.
Atravieso la calle,

sólo me cruzo con desconocidos.

Cuántas veces parado en un semáforo,
en la barra de un bar
o en una librería
no habremos coincidido con alguien que más tarde
se convirtió en amigo o tal vez en amor.

Me reflejo en el agua de los charcos.
No me doy por vencido:

También para el dolor existen límites.


Josep M. Rodríguez. Raíz