El transcurrir de la vida trae dificultades añadidas siempre, no hay luz sin sombra, ni amor sin temor a perderlo. Es así y vale más enterarse y estar preparado para ello y, si alguna vez llega el dolor de una pérdida, que más tarde o más temprano llega, aceptarlo permite que pueda vivirse de otra manera que no sea como una ofensa personal.La inteligencia sirve para eso precisamente, para poder aceptar tanto las alegrías como las penas sin necesidad de grandes estropicios. Y aunque la vida duela a veces, creo que lo importante es vivirla.
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